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Lo que pienso del arroz

  • Writer: Adrian Alberto Quiros Sauceda
    Adrian Alberto Quiros Sauceda
  • Jun 11, 2021
  • 2 min read

Siempre puedes contar con el pasado para venir y rescatarte de un presente incierto y soleado para llevarte a sus sombras con callejones enigmáticos y recuerdos bañados de auto-engaños.


Llevo casi más de 30 años en este mundo y aún no he aprendido a hacer arroz sin que quede muy aguado o muy seco. Llega un momento donde crecer a veces representa conseguirte una arrocera o aceptar la inevitabilidad de tu vida y la insignificancia de tus ideas millonarias. La arrocera puede ser lo mejor y lo peor que pasará en tu corta existencia, y eso está bien.


Hay un dato interesante sobre el arroz que parece que todo el mundo ignora excepto yo, un par de mujeres en Reino Unido y quien sea que haya escrito y narrado el guion de un reportaje de Discovery Channel que vi hace 9 años. El arroz tiene arsénico. No mucho, pero si lo suficiente para acumularse y envenenarte internamente a un ritmo más lento que la coka-cola, el cigarro y los corajes producidos cada 6 años por las elecciones.


Todos hemos oído la leyenda de que la cosa cola se usa para limpiar la sangre en las carreteras y la gran mayoría de nosotros tiene una tía que fingió ver un video donde usan coka-cola para remover el sarro de un excusado.


La diferencia del veneno del arroz es lo sencillo de evitar. Todo el mundo sabe que hay que bañar el arroz con agua antes de prepararlo, pero pocos saben que debe remojarse al menos 4 horas para separar satisfactoriamente las impurezas venenosas del tejido.


No es como si la solución fuera dejar de fumar, volverse católico o afiliarte al PRD, solo es un poco de agua.


Y tiempo.


A pesar de vivir maldito con este conocimiento, siempre termino remojando el arroz 20 minutos a sabiendas de que esta guarnición que usaré para unos cortes de carne insípidos de la carnicería de la esquina me matará, porque nunca creo tener el tiempo suficiente para evitar mi envenenamiento siendo moderadamente responsable remojando el arroz a tiempo.


El tiempo es el arsénico impregnado en cada suspiro inconsciente. Constantemente evitamos una serie de obstáculos que creemos que nos harán sentir tristes o incómodos pero no evitamos los realmente importantes, aquellos que diseñados para matarnos en nuestros sueños, para degollarnos en medio de una guerra o para volvernos locos y hacer que estrellemos un avión en medio del Pacífico.


Y con buena razón, se puede pecar de estúpido, pero que estúpido es pecar de facilitador de tu propia muerte, una taza de arroz a la vez.



 
 
 

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